En la clase anterior creamos el mapa de personajes en el que aparecían: el protagonista, el antagonista, el traidor...

En esta clase quisimos ir más al detalle y cada uno eligió el personaje que más le gustaba para poder dibujarlo en grande. Una vez elegido, empezamos a pensar cómo sería ese personaje y qué lugar ocuparía dentro de la historia. Porque para crear un personaje de cómic no basta con decidir cómo queremos dibujarlo. También tenemos que saber quién es y cómo se comporta.

¿Cómo es nuestro personaje?

Para ayudarnos a construirlo, cada alumno completó una pequeña ficha con algunos datos sobre su personaje. Empezamos por lo más básico:

Nombre: ¿Cómo se llama?
Edad: ¿Cuántos años tiene?
Dónde vive: ¿En qué lugar vive nuestro personaje?

Después pensamos en su personalidad. Cada alumno eligió tres o cuatro características para definirlo. Podía ser divertido, tímido, valiente, despistado, curioso, generoso, presumido, enfadón… ¡o cualquier otra característica que se les ocurriera! También añadimos dos preguntas que pueden parecer sencillas, pero que nos ayudan mucho a conocer a un personaje:

❤️ ¿Qué le gusta?
😖 ¿Qué no le gusta?

Con todas estas ideas, cada personaje empezó a tener una personalidad propia y a ser un poco más fácil de imaginar dentro de la historia.

Ahora toca dibujarlo

Con las ideas claras, llegó el momento de pasar de la ficha al dibujo.

Cada alumno comenzó a dibujar su personaje de cómic, pensando en cómo quería que fuese físicamente. Decidieron su pelo, su ropa, sus rasgos, sus accesorios y otros detalles que podían ayudar a reconocerlo. No todos los personajes tenían que parecerse ni seguir el mismo estilo. Cada alumno pudo interpretarlo a su manera y tomar sus propias decisiones sobre el diseño.

Además, algunos detalles del aspecto pueden contarnos cosas sobre la personalidad del personaje. La ropa que lleva, su expresión, un objeto que siempre le acompaña o incluso la forma de peinarse pueden convertirse en parte de su historia.

                                     

Además... probamos la técnica del pastel

Esta clase también nos sirvió para experimentar con la técnica del pastel, un material muy versátil que permite conseguir colores intensos y luminosos. 

Los pasteles se aplican directamente sobre el papel y ofrecen muchas posibilidades: podemos difuminar el color con los dedos o con un bastoncillo, superponer diferentes tonos o dejar visible la textura del trazo. Dependiendo de cómo los utilicemos, conseguiremos efectos muy distintos.

Durante la clase, los alumnos pudieron probar estas posibilidades mientras daban color a sus personajes, experimentando con las mezclas, las texturas y las diferentes formas de aplicar el material.

Así, además de seguir aprendiendo a dibujar personajes de cómic, descubrimos nuevas formas de trabajar el color y dar personalidad a nuestras ilustraciones.

Poco a poco, nuestros personajes van tomando forma. Ya tienen nombre, personalidad y aspecto propio. ¡Ahora toca seguir trabajando en ellos para que puedan formar parte de las historias que crearemos en clase! 🎨✏️

Si te ha gustado todo esto y quieres apuntar a algún niño a nuestras clases de cómic, puedes hacerlo aquí :)